jueves, 11 de febrero de 2016

El Espacio de la Solución (IV)

Primero hay que crear el Espacio de la Solución y permanecer ahí. El Espacio de la Solución es todo el universo, el Espacio del Problema es solo un pequeño punto específico del universo. ¿Por qué entonces los humanos nos aglutinamos, por años, alrededor del espacio de un problema? Si lo vemos de fuera, parece absurdo que nos desgastemos concentrando toda la fuerza y la creatividad de las que somos capaces en mantener un conflicto, y esta situación tiene sus causas.


Los conflictos en general (incluyendo los internos de las personas) tienen dos causas: las creencias contradictorias o confusas y los problemas de identidad.

Cuando los conflictos se deben a creencias contradictorias o confusas, son conflictos menos profundos que los de identidad. Estos se solucionan encontrando “ventanas” (ver el artículo anterior http://enbuscadelacueva.blogspot.mx/2016/01/el-espacio-de-la-solucion-iii.html) para que cada parte entienda y valore la función positiva de la posición de la otra y se origine una autentica comunicación.

Cuando los conflictos se originan por problemas de identidad son más profundos y solo se solucionan identificando al “Ser Esencial” de la persona o grupo de personas. Los conflictos por identidad se producen por dos confusiones: se confunde lo que es con lo que se tiene o se confunde lo que se es con lo que se hace.

El autor Miguel Ángel Olguin explica que la idea anterior la escucho del Dr. Carlos Llano Cifuentes cuando era profesor del IPADE, con el cual  yo tuve el gusto y placer de convivir y escuchar muchas veces cuando curse la carrera en la UP y después el CUFOSO de la USEM de la cual él era profesor, (Una anécdota que me paso con él, es  que mientras tomaba el curso en la USEM, se acercó diciéndome que me recordaba como alumno de la universidad, sin que yo le dijera algo, era un hombre con unas habilidades excepcionales y una persona excelente, con toda la amplitud del termino).

El Dr. Llano explicaba que los seres humanos contemporáneos con frecuencia “volteamos de cabeza” el orden axiológico (es todo lo que se refiere a un concepto de valor o que constituye una axiología, es decir, los valores predominantes en una determinada sociedad) de nuestra existencia y así, nos preocupamos primero por tener (coches, ropa, casas, lujos, etc.) luego por hacer (trabajar como director general o presidente del consejo de una gran compañía) y hasta el final nos acordamos de nuestro ser (ser personas en toda la extensión de la palabra, empezando por nuestro ser espiritual, al que dejamos casi siempre ¡al último!)

La propuesta del Dr. Llano era regresar al verdadero orden axiológico de nuestra existencia, es decir, “ponerlo de pie” y así identificarnos primero con nuestro ser, después decidir lo que queremos hacer y en función de lo que somos y hacemos pensar en lo que necesitamos tener y obtenerlo.